“Tres imágenes bíblicas dio el Papa Francisco para iluminar la reflexión sobre tres temas: 1. La vida de toda persona, la vida de toda familia debe ser tratada con mucho respeto y cuidado. Especialmente cuando reflexionamos sobre ello. 2. Cuidarnos de armar una pastoral de guetos y para guetos. 3. Darle espacios a los ancianos para que vuelvan a soñar.

El Congreso inició con el saludo del Cardenal Vicario de la Diócesis de Roma, S.E. Agostino Vallini, al cual siguió la oración inicial y el discurso del Papa Francisco sobre el tema del Congreso. Los trabajos proseguirán hasta la tarde del viernes 17 con cinco laboratorios temáticos en las 36 prefecturas de la diócesis de Roma. Las conclusiones, con la relación del Cardenal Vicario y la presentación de las líneas pastorales, tendrán lugar el 19 de setiembre, siempre en la Catedral de Roma, por la mañana con los párrocos y sacerdotes y por la tarde con los agentes laicos. En esa ocasión será otorgado el mandato a los catequistas para el nuevo año pastoral. (GM y jGO – RV)

Texto completo del discurso del Papa

(Radio Vaticana) “La letizia dell’amore: il cammino delle famiglie a Roma”: éste es el tema del Encuentro diocesano. No comenzaré hablando de la Exhortación, ya que ustedes la irán trabajando en distintos laboratorios. Quisiera, junto a ustedes recuperar algunas de las ideas/tensiones claves que fueron surgiendo durante el camino sinodal que nos ayuden a comprender mejor el espíritu que se refleja en la Exhortación. Una Exhortación que pueda orientar vuestras reflexiones y diálogos, y “ofrezca así aliento, estímulo y ayuda a las familia en su entrega y en sus dificultades” (AL, 4).

Me gustaría hacerlo con tres imágenes bíblicas que nos permitan tomar contacto con el paso del Espíritu en el discernimiento  de los Padres Sinodales.

“Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa” (Ex 3,5). Esta fue la invitación de Dios a Moisés ante la zarza ardiente. El terreno a pisar, los temas a abordar en el Sínodo, exigían una actitud determinada. No se iba a analizar cualquier asunto; no estábamos frente a cualquier situación. Delante teníamos los rostros concretos de tantas familias. Supe que, en algunos grupos, antes de comenzar los trabajos, los Padres sinodales compartieron su propia realidad familiar. Este darle rostro a los temas – por decirlo de alguna manera – exigía (y exige) un clima de respeto capaz de ayudarnos a escuchar lo que Dios nos está diciendo al interno de nuestras realidades. No un respeto diplomático, o políticamente correcto, sino un respeto cargado de preocupaciones y preguntas honestas que buscaban cuidar las vidas que estamos llamados a pastorear. ¡Cuánto ayuda ponerle rostros a los temas! Nos libra de apresurarnos para lograr conclusiones bien formuladas pero muchas veces carentes de vida; nos libra de hablar en abstracto, para poder acercarnos y comprometernos con personas concretas. Nos protege de ideologizar la fe con sistemas bien armados pero que desconocen la gracia. Tantas veces nos convertimos en pelagianos. Y esto, solo puede hacerse en un clima de fe. Es la fe, la que nos mueve a no cansarnos de buscar la presencia de Dios en los cambios de la historia.

Cada uno de nosotros ha tenido una experiencia de familia. En algunos casos brota con mayor facilidad la acción de gracias que en otros, pero todos hemos vivido esta experiencia.

Recuperado de: Catholic.net

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