La Pastoral de Comunicación de la Parroquia San Bartolomé Apóstol es la encargada de la administración de los canales para la Nueva Evangelización: redes sociales y página web oficial.

Está compuesta por diez personas:

  • Josué Méndez Esquivel (Community Manager-Facebook, YouTube e Instagram y Web Master y Corresponsal en la Filial de San Pablo), bachiller en psicología graduado de la Universidad Nacional de Costa Rica, con experiencia en el comportimiento de los usuarios en redes sociales.
  • Johan Espinoza Rojas (Community Manager-FacebookYouTube e Instagram y Web Master), comunicólogo graduado de la Universidad de Costa Rica y con estudios avanzados en Sociología por la Universidad Nacional de Costa Rica, es además investigador de la comunicación e investigador de usuarios de tecnologías digitales.
  • Josué Hernández (Community Manager-Facebook y Corresponsal Filial de San Roque), geólogo graduado de la Universidad de Costa Rica y Catequista de Confirmación.
  • Ronald Varela (fotógrafo y Corresponsal Filial de San Roque), catequista de la Pastoral de Novios. 
  • Daniel Vargas Moya (Evangelizador de la Fe), estudiante universitario de comunicación  y aficionado a la fotografía.
  • Tere Otárola (Evangelizadora de la Fe), estudiante de Ciencias Políticas.
  • Melissa Carmona (Evangelizadora de la Fe), estudiante. 
  • Steven Vega Masís (Evangelizadora de la Fe), estudiante de Ingeniería Industrial.
  • Hans Oviedo Ramírez (Evangelizadora de la Fe), estudiante de Ingeniería Industrial. 
  • María Fernanda Sánchez Ramírez (Evangelizadora de la Fe), estudiante de secundaria, especialidad en diseño publicitario. 

Contacto

Arriba (izquierda a derecha): Josué Méndez Esquivel, Daniel Vargas Moya, Johan Espinoza Rojas y Josué Hernández Sancho. Abajo (izquierda a derecha): Tere Otárola, Melissa Carmona, Steven Vega Masís, Hans Oviedo Ramírez y María Fernanda Sánchez Ramírez.

La comunicación es necesaria para la Nueva Evangelización

Texto original del Padre José Antonio Pérez

Una fe que se transforma en evangelización

Nace, pues, espontánea la necesidad de una “nueva evangelización”, que no puede ser solo una palabra bonita, una moda, y ni siquiera una ola de entusiasmo que pasa sin dejar huella, sino que debe ir al fondo de lo que habría que hacer, cambiar y recuperar para un anuncio eficaz del Evangelio hoy.

“El mundo necesita una nueva, larga y profunda evangelización”. Esta frase, que parecería haber sido pronunciada por uno de los participantes en el reciente Sínodo, fue escrita por el beato Santiago Alberione en 1926. Y él mismo afirmaba en 1950: “El apostolado es la flor de un verdadero amor a Dios y a las almas… Supone un corazón ardiente, que no puede contener y comprimir el fuego interior: por eso, se extiende y se manifiesta en todas las formas acordes con la Iglesia…”. 

                                                                    

Ciertamente, nos encontramos ante una empresa colosal, que afecta a todos, pero “no es tarea de aficionados, sino de verdaderos apóstoles”.

“Hoy el gran mundo, los jóvenes, la clase dirigente –constataba el padre Alberione–, reciben diariamente otras doctrinas, escuchar otras teorías en la radio, asisten a toda clase de exhibiciones de cine, ven la televisión… generalmente amoral o inmoral. El sacerdote predica a un pequeño rebaño, con iglesias casi vacías en muchas regiones… Nos dejan los templos cuando nos los dejan, y se llevan las almas”. Y en 1960 afirmaba: “La prensa, el cine, la radio, la televisión son hoy las más urgentes, las más rápidas y eficaces obras del apostolado católico. Puede que los tiempos nos reserven otros medios mejores. Pero en la actualidad parece que el corazón del apóstol no podría desear nada mejor para dar a Dios a las almas y las almas a Dios”.

El desafío de la comunicación

El reciente Sínodo ha reconocido una vez más que el uso de los medios de comunicación social juega un papel fundamental para llegar a todos con el mensaje de la salvación e insiste en la necesidad de una formación adecuada: “En este campo, especialmente en el mundo de las comunicaciones electrónicas, es necesario que los cristianos convencidos sean formados, preparados y capacitados para transmitir fielmente el contenido de la fe y la moral cristiana. Deben tener la capacidad de hacer un buen uso de las lenguas y las herramientas actuales que están disponibles para la comunicación en la aldea global… La educación para el uso racional y constructivo de los medios de comunicación social, es una herramienta importante para la nueva evangelización” (cfr. Prop. No. 18).

La apertura a los signos de los tiempos hizo del beato Alberione un verdadero profeta en diversos campos de la vida de la Iglesia (el papel de la mujer y de los laicos en la Iglesia, la crisis de fe y práctica religiosa, la crisis de vocaciones, la necesidad de llevar la palabra de Dios al centro de la vida cristiana…). Pero especialmente lo abrió a los medios más rápidos y eficaces para la evangelización. Convencido de la necesidad de “salvar a los hombres de hoy con los medios de hoy”, adoptó la comunicación de todos los tiempos con la convergencia de las diversas formas de apostolado de su Familia religiosa.

Pablo VI lo reconoció abiertamente cuando, en presencia del Fundador, afirmó en 1969: “Ahí lo tenéis: humilde, silencioso, incansable, siempre vigilante, siempre recogido en sus pensamientos, que corren de la oración a la acción, siempre pendiente de escudriñar los signos de los tiempos, es decir, las formas más geniales para llegar a las almas. Nuestro padre Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para dar fuerza y amplitud a su apostolado, nuevas capacidades y nueva toma de conciencia de la validez y las posibilidades de su misión en el mundo moderno y con los medios modernos”.

No simples subsidios, sino verdadera evangelización

En la línea de pensamiento del Magisterio, es más actual que nunca la intuición del Fundador de la Familia Paulina cuando habla de la “predicación escrita junto a la predicación oral”, que se traduce en el uso de la comunicación no como simple “medio”, sino como “una nueva forma de evangelización”. Como ha dicho Benedicto XVI, “no cambia solo el modo de comunicar, sino la comunicación misma”; y por tanto invita no solo “a expresar el mensaje evangélico en el lenguaje de hoy”, sino también a “pensar la relación entre la fe, la vida de la Iglesia y los cambios” actuales.

No se trata de usar la comunicación solo como un “lenguaje” sino de “pensar” en un modo nuevo de expresar la fe. Es la gran intuición del beato Santiago Alberione: la “preocupación pastoral” de la comunicación, entendida no solo como una de varias formas de llevar a cabo la labor pastoral, sino como una “nueva evangelización” integral, de la que el mundo tiene hoy más urgencia que nunca: “El mundo necesita una nueva, larga y profunda evangelización”. No solo nueva, sino también larga y profunda.

Tomado de Zenit.org 

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